PUGLIA: Bari, Tarento, Brindisi, Lecce

BARI

situada entre las provincias de Barletta-Andria-Trani el mar Adriático, baña su costa. Este mar determina un litoral de unos 42 km en el que se alternan por igual tramos rectos de costa con playitas y calas separadas por acantilados y arrecifes que embellecen en gran manera la costa de Bari. Este litoral propicia el desarrollo de las actividades relacionadas con el mar, desde el buceo y la vela en todas sus variantes al surf con las suyas (windsurf, kitesurf etc.) gracias a los vientos que de manera regular soplan en esta zona.

El interior de la provincia está ocupado en gran parte por el Parque Nacional de Alta Murgia, con sus peculiares paisajes kársticos quebrados por la erosión, tanto en la superficie donde la aridez de las rocas se ve interrumpida por los barrancos como bajo tierra. Allí antiguos ríos han horadado y socavado las entrañas de la tierra para crear grutas de una belleza inigualable como las de Castellana, localidad en la que se pueden visitar una cuevas bellísimas. Su interior poblado por bosques de estalactitas y estalagmitas en distintas salas y cavidades constituye un gran espectáculo.
Son muchos los lugares que visitar en la provincia para conocer su historia y esencia: Bari, la capital, el valle de Itria, Conversano, Putignano, Polignano a Mare y Monopoli en la costa, Altamura y Gravina in Puglia, Ruvo de Apulia y tantos otros.

BARI, la capital de la provincia y de toda la región de Apulia,  es la segunda ciudad más grande del sur de Italia después de Nápoles. La zona en que se asienta y la rodea, es llana y fértil, su puerto comercial de gran importancia y el Adriático que baña su litoral y la historia que guarda en su casco histórico la han convertido en un atractivo destino turístico.
Fundada por la tribu itálica de los peucetios, con la llegada de los griegos a la península itálica se convirtió en una colonia comercial. Su estratégico puerto hizo que en el siglo III a.C. se aliara a Roma y llegara a su máximo esplendor por el comercio con Oriente

La ciudad tiene dos partes bien diferenciadas, por un lado la ciudad “Vechia” (antigua), origen de Bari, que nació en una pequeña península junto con el puerto antiguo y la ciudad “Nova” que se fue extiendo alrededor del casco viejo y a lo largo de la costa y del paseo marítimo. Esta parte moderna sigue un proyecto de vías largas en cuadricula que le dan un aspecto ordenado, trazada por encargo del mariscal francés Joaquin Murat que ocupó el trono de Nápoles designado por Napoleón a comienzos del siglo XIX.

Actualmente el casco histórico ha quedado encajado entre los dos puertos de Bari, el antiguo y el moderno. En él, encerrada entre las murallas, se encuentra la historia de la ciudad relatada por sus edificios y monumentos. Los dos edificios más visibles son sin duda la catedral de San Sabino, románica del siglo XI y con trabajos añadidos en los siglos XII, XII y XVIII.

El resultado es un edificio hermoso tanto en el exterior como en el interior donde la luz que entra por el gran rosetón juega con los volúmenes de las naves. El alto campanario remata el conjunto. El otro gran monumento es el Castillo Normando que fue reforzado en el siglo XIII por orden de Federico II. La iglesia basílica de San Nicolás es otro de los edificios que no hay que quejar de ver, su fachada sencilla y luminosa, flanqueada por dos torres asimétricas, da entrada a un interior en el que se guardan valiosas obras de arte. Se construyó en estilo románico de Apulia para guardar las reliquias del santo en el año 1087. Las fiestas y procesiones en honor de San Nicolás, patrón de Bari, son famosas por su solemnidad.

Destacan el Palacio de la Provincia, con una interesante pinacoteca, el Palacio de la Universidad donde se encuentra el Museo Arqueológico y los teatros Piccini y Petruzzeli, este último dedicado a la ópera y situado en la comercial calle Corso Cavour.

RUVO DI PUGLIA
Es un pueblo cercano a Bari,fundamentalmente agrícola, rodeado de viñedos y olivares, en cuyo entorno son especialmente notables los fenómenos kársticos. Son muy interesantes las cuevas de La Grave della Ferratella y el Abisso di Notarvincenzo. En el casco antiguo destaca la catedral, una joya del románico apulense y el Museo Arqueológico de Jatta.

BITTETO
Otra obra maestra del estilo románico en Puglia, es la catedral de Bitteto que se encuentra a  pocos kilómetros de Bari.
su fachada principal está adornada con un espectacular rosetón y columnas adosadas cuyos capiteles muestran distintos motivos escultóricos.

 

 

 

 

 

VALLE DE ITRIA Y LOS “TRULLI”

Al sur de Bari se abre el Valle de Itria donde la arquitectura rural ha creado un sorprendente y único modo de construcción reconocido por la UNESCO como patrimonio de la humanidad en el año 1996. Son los “trulli”, edificaciones de piedra de mampostería colocada sin ningún tipo de argamasa o mortero para unir, de modo que se puede decir que eran edificaciones ligeras y “desmontables”. La piedra empleada era la piedra calcárea de la cercana Murgia.
Esta forma de construir se ha practicado desde tiempos inmemorables aunque no se conservan “trulli” demasiado antiguos debido a lo poco sólidos que resultan. Más que como viviendas estables eran usados para guardar aperos de labranza, o para descansar, cerca de los campos de cultivo y los rebaños, de un duro día de trabajo.

La estructura era un muro de piedra sobre el que se levantaba la cubierta de forma cónica, de tal manera que si se quitaba la piedra de arriba, la clave o pináculo, el techo se venía abajo. La explicación es sencilla: los campesinos de esta manera no estaban obligados a pagar los impuestos reales por una edificación estable. Cuando llegaban los recaudadores de impuestos ellos ya habían demolido los techos, quedando solo un montón de escombros, reconstruyéndolos después. Por fuera los “trulli” se decoraban con dibujos blancos con significado mágico. En la actualidad muchos extranjeros han comprado estas edificaciones para restaurarlas y acondicionarlas como vivienda.

ALBEROBELLO – LOCOROTONDO – PUTIGANO
Alberobello es el pueblo que mayor número de “trulli” conserva aunque también se pueden ver a lo largo del valle de Itria en otros pueblos como Locorotondo, precioso pueblo blanco situado sobre una colina con magnificas vistas sobre los viñedos que lo rodean, su origen se remonta al siglo XII en que los campesinos que cuidaban estas tierras comenzaron a establecerse de manera estable. Otros pueblos en los que aún quedan estas curiosas construcciones son Ceglie Messapica, Fasano, Cisternino, Martina Franca, Putignano… Este último aparte de por los “trulli” que conserva, es famoso por el carnaval de origen medieval que se celebra cada año y por su casco histórico. Cerca de Putignano merece la pena ir hasta el pueblo de Castellana a Grotte.

 

 

 

 

LA COSTA DE BARI: MOLFETA – MONOPOLI – POLIGNANO A MARE
De norte a sur se suceden en el litoral playas arenosas, promontorios rocosos y calas recónditas. Desde Molfeta al norte a Monopoli son muchos los pueblos con encanto, algunos de ellos dominados por castillos, que merecen una visita. Molfeta es un antiguo puerto de pescadores cuyo origen se remonta al neolítico. A partir del siglo XI se convirtió en una de las puertas hacia Tierra Santa por lo que cobró una gran importancia que queda reflejada en sus muchos edificios civiles y religiosos.
Al sur de Bari esta Polignano a Mare, pintoresco pueblo agrícola y pesquero que se asoma sobre un acantilado al mar Adriático. En esta parte del litoral el mar ha excavado numerosas grutas y cuevas de gran belleza que dejan pequeñas calas entremedias. Su antiguo origen se remonta al siglo IV a. C. ya que se cree que fue una colonia griega llamada Neápolis. Durante el dominio de Roma fue un importante centro agrícola bien comunicado por la Vía Trajana que unía la metrópolis con Bríndisi. Un dato curioso es que el famoso cantautor italiano Doménico Modugno nació en Polignano. A pocos kilómetros hacia el sur, entre hermosas playas y calas, se encuentra Monopoli, que desde su fundación por los griegos se convirtió en un importante puerto comercial en época romana, disputado posteriormente por normandos, longobardos, sarracenos y bizantinos. En sus calles destacan numerosos edificios y monumentos como el Castillo de Carlos V, el Hospital Gerosolomitano del siglo XIV, el Hospital de Santiago, el Palazzo Palmieri, la Abadia de San Estefano, la muralla del siglo XVI, la catedral y las iglesias de Santa Maria Amalfitana, de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y de San Francesco da Paola.

PARQUE NACIONAL DE LA MURGIA, ALTAMURA Y GRAVINA IN PUGLIA

El parque se encuentra en el interior de la región y el paisaje se caracteriza por el tono oscuro de la tierra y los paisajes mesetarios en los que destacan los pueblos de Altamura y Gravina in Pugli

ALTAMURA se divisa en el horizonte gracias a las torres de su catedral, mandada construir por Federico II en el siglo XII. Es una hermosa ciudad cuyo origen mitológico cuenta que fue fundada por el troyano Antello, que huía junto a Eneas tras la destrucción de Troya. Lo cierto es que los primeros pobladores homínidos se remontan a 300.000 años a.C. y sus restos, denominados como “Hombre de Altamura”, han sido hallados en la gruta llamada La Malunga, descubierta en 1993.
Una constante de la ciudad ha sido su ansia de independencia, que en 1700 se proclamó republica independiente y la tolerancia religiosa que le llevo a albergar comunidades cristianas y musulmanas sin problemas en el siglo XIII.
A parte de la catedral son interesantes las iglesias de San Nicolás de los Griegos y Santa Clara.
A las afueras de Altamura se puede visitar el gran yacimiento de Pontrelli, llamado Cueva de los Dinosaurios, el mayor del mundo de la era Cretácica. Es obligado probar el sabroso pan de Altamura ya que está considerado como excelente por lo que tiene denominación de origen.

GRAVINA IN PUGLIA , a pocos kilometros de la anterior, es un territorio marcado por una erosionada orografía kárstica en la que abundan las cuevas y abrigos naturales que fueron utilizados por el hombre prehistórico desde el Neolítico (5.000 a.C.).  Entre los siglos VIII y V a.C. se estableció un poblado que comenzó a relacionarse con los colonos griegos que iban llegando.

En el siglo V d.C. como consecuencia de los ataques vándalos de Genserico, la población autóctona hubo de refugiarse en las grutas naturales dando lugar a un peculiar modo de vida “rupestre”. A partir del siglo VI, Gravina depende del Imperio Romano de Oriente. En el siglo XI con la llegada de los normando llega también el auge económico y cultural construyéndose importantes edificios civiles y religiosos.

Posteriormente en el siglo XIII se convirtió en ciudad-estado y feudo de la familia Orsini. El siglo XIX lleva a la ciudad, como a toda la región de Apulia a la unión con el Reino de Italia. Esta fecunda historia queda plasmada en la catedral románica, en el Palacio Episcopal del siglo XI, en las iglesias de Santo Domingo y Santa Lucia, en el Santuario de la Virgen de las Gracias y los conventos de Santa Sofía y San Sebastián.

CONVERSANO No lejos de la costa, se encuentra esta localidad,  cuyo patrimonio artístico es extraordinario. Fue fundado por el pueblo de los lapigios en la Edad del Hierro y en seguida comenzó a recibir la influencia de la colonia griega de Taranto.

Los romanos lo llamaron Norba. Tras estos llegaron los visigodos de Alarico y los bizantinos pero no fue hasta el año 1054 con la llegada de los normandos cuando la ciudad comenzó a florecer por iniciativa de Godofredo de Altavilla quien mandó construir el imponente castillo que domina el pueblo, rematado por cuatro torres que coinciden con los cuatro puntos cardinales. Bajo el dominio de los aragoneses la fortaleza se modificó y perdió parte del carácter defensivo ganando en estética. En el castillo se ubica una interesante exposición de arte.

Entre los edificios que se conservan en la ciudad destaca la catedral en la plaza llamada “Largo della Corte”, construida en estilo románico de Apulia. También interesantes son el Monasterio Benedictino y las iglesias de Santa Caterina y Santos Cosme y Damián. En el Parque Arqueológico se exponen los restos de la ciudad de Norba de la que se conservan unas murallas ciclópeas y una de sus puertas de entrada, la Porta Maggiore.

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